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viernes, 2 de junio de 2017

Otras de cal y arena

No se porque, pero en cuestión de películas, muy pocas resisten segundas partes. No pocas resultan en éxito comercial, pero eso no implica que sean buenas, y basta recordar la trilogía Matrix , donde si bien es cierto las tres eran necesarias para contar la historia, y donde las dos últimas tuvieron un derroche de efectos especiales, la primera, y simplemente porque fue el inicio, tuvo mayor profundidad e interés. Todavía podemos recordar los comentarios nada favorables del soliloquio (así lo sentí) del arquitecto en la segunda entrega.

Otras, como las de la saga de X-Men han tenido altas y bajas. La película que trató sobre Apocalipsis, por ejemplo, no cubrió mis expectativas por varias "pequeñas" razones. Pero el motivo de este post  no es el de rememorar sino el de comentar las 3 últimas que he visto, donde lamentablemente el saldo no ha sido favorable.

Logan. Esta última entrega de la saga de los X-Men ha sido, a mi gusto, la mejor de todas y de lejos. Sin tantos efectos especiales notorios ni presencia de variados mutantes, esta película narró una muy buena historia y le dio al personaje el canto de cisne apropiado y correcto. No esperaba algo así. Lástima que el actor ya no encarné más, al menos, a este personaje, y digo esto porque hacer uso de otro actor, lo cual no será ni imposible ni inevitable, resultará como en el caso de James Bond donde Sean Connery marcó la pauta y no fue nada fácil a sus predecesores el llenar sus zapatos (uno no pudo).

Solo hubo una inconsistencia que no logré explicar. En una de las películas en solitario de Logan, cuando viaja a Japón, pierde sus garras metálicas y estas son reemplazadas por las originales de hueso (al menos eso me parece, en cuanto al material). Sin embargo en esta película se le ve todavía con sus garras metálicas. Supongo que alguna explicación “friki” debe haber, y consistente con el personaje y las historias del universo de los X-Men, pero como no ha sido explicado tangencialmente en la película, resulta un poco “confuso” para alguien, como yo por ejemplo, que no esta tan embeido en estos temas.


John Wick Chapter 2. No sabía de este personaje, y llegué a el de pura casualidad, mientras buscaba películas por actor, y despertó mi curiosidad. La primera película de John Wick simplemente me encantó. Escenas de lucha que estaban en el límite de lo creíble y lo increíble, un argumento muy oscuro (me refiero a la organización y tradiciones del bajo mundo de los sicarios) capturó mi atención desde el inicio. Igual efecto tuvo la primera entrega de El Transportador aunque en este caso las siguientes entregas fueron muy parejas. Pero no en el caso de Wick. La primera me impresionó pero la segunda, sinceramente, me aburrió. Vamos, no tanto, me entretuvo aunque el argumento resultó sumamente predecible y las peleas más creíbles que increíbles. Pero no me cautivó como la primera.

La primera la he guardado en mi colección, pero esta no. Para matar el rato esta bien, pero aún cuando soy de mantener colecciones completas, en este caso voy a hacer una excepción. Supongo que si sale una tercera entrega y llena mis ojos, buscaré descargar nuevamente la segunda “muy a mi pesar”.


The Lego Batman Movie. Decepción total. Y esperaba esta película con ganas. El problema fue que ridiculizaron mucho al personaje, y además destacaron demasiado su lado oscuro, justamente lo que más diversión ocasiona, como se vio en las anteriores películas donde participó. Contrariamente a lo pensado, la trama estuvo muy interesante, aunque la gran diversidad de personajes llegó a colapsar la atención por no poder disfrutar tranquilamente de cada uno de ellos. Demasiados personajes.
Pero, reitero, lo peor fue como construyeron al personaje principal. La comicidad de Batman esta en que el no sonríe para nada y habla poco. Este, en cambio, habla mucho y se muestra demasiado vulnerable. La parte en que reconoce su debilidad es buena, bien llevada, pero nada más. Lo siento pero no me gustó nada.




¿Crees que he exagerado o que estoy totalmente equivocado?

lunes, 8 de noviembre de 2010

La vaina de ser viejo tan pero tan joven

Muchos me dicen que un hombre con 48 años es un hombre en la flor de su vida. Bueno, hay flores y flores, algunas raras y otras exóticas, algunas son sólo de estaciones y otras todo el año. La cuestión es que de pistilos y estambres no me complace mucho el saber y sentir que los años han pasado y así como han dejado su estela y huella de sabiduría costumbrista, no puedo dejar de sentir que lo que me quede de vida, poco o mucho, ya no es para tomarlo tan a la ligera sino con mucha y más thinkingseriedad de lo que he venido tomando mi vida hasta ahora. Wow, vaya discurso, ¿eh?.

En fin, mañana voy a ver a la oftalmóloga, una doctora muy pero muy atractiva cuyo único defecto es el estar casada, felizmente casada, para que me diga lo que considero será inevitable: mi vista se esta degradando y tendré que mandar a hacer nuevos anteojos. Sufro de un tipo de presbicia que se presenta luego de los 40 años, hablando estadísticamente hablando. Bingo, yo tengo 48 jejeje.

Otro día en que planee hacer algo y terminé haciendo nada. Francamente esta lucha contra la depresión resulta ya algo aburrida. Bueno, no tanto que no hice nada, al final tengo cuentas y perfiles creados en más de 100 redes sociales diversas, entre blogs, publicación de imágenes, vídeos, perfiles profesionales, varios del tipo Facebook y algunos tipo Twitter. Ahora viene la etapa en que deberé de unificar la información de los perfiles. Luego de eso utilizaré servicios como Ping.fm  para publicar en varios sitios al mismo tiempo. Lo otro que debo hacer es organizar contenido. Como lo veo tengo una tarea suficientemente elaborada como para entretenerme un buen tiempo…..  veamos que pasa.

Mientras tanto…. bueno, caminar, cocinar, tocar piano y seguir buscando el camino hacía mi yo interno para darle un samacón y de verdad ver que puede pasar.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mi suplemento energético preferido… por ahora

Y podrá resultar raro bajo este título hablar de animes. Pero si así fuera ¿que importancia real puede tener?. Una de las ventajas, si se sabe aprovechar, de estar desempleado y misio es que uno puede dedicarse al ocio en dos formas: la estúpida y la inteligente. Y de estúpido no tengo nada. Ok, me tiro flores al quedarme con el otro adjetivo. Pero es la verdad. Uno puede cultivarse y con esto no quiero decir que uno se la pasa entre libros, museos e influencias de contenido. No para nada. Hablo del más puro alimento ilegal (por la forma de obtenerlo) en el formato de archivos de vídeo (AVI o MP4) y con el contenido denominado y reconocido como animes.

540401Mujer-meditando-sobre-la-playa-PostersYo pensé que los japoneses serían un poco más americanos al momento de comercializar sus productos. Craso error. El país de la katana tiene las cosas bien planificadas. Me viene a la memoria una película de animación japonesa llamada Vexille en que Japón se aísla del mundo porque ellos deseaban dar el siguiente paso en cuánto a cibernética y creación de vida artificial. El resultado fue el genocidio de casi toda la raza japonesa. Bueno, ustedes vean la película y comenten. Y es que son así. Dueños de su perspectiva única. Mafalda, la hermosa y genial creación de Quino, dijo en una oportunidad, mientras se estiraba los ojos al más puro estilo japonés, que con razón los chinos (en ese contexto) quieren cambiar al mundo con lo mal que lo ven ellos por tener los ojos rasgados.

Y es que los animes son mucho más que guerreros, robots, alienígenas, monstruos, super poderes, magia, inframundo y demás canarios. Es mucho más que eso.

Ahora estoy viendo Clannad y no tiene nada de sobrenatural ni ficción posible (a no ser una que otra escena de pelea pero es retórica animada nada más). Y como ocurrió antes con otras producciones (Planetes por ejemplo) empezó flojo pero al poco, no más de 2 capítulos, coge el interés, captura la atención y atrae el gusto.

Ayuda mucho cultivarse internamente. No es darle gusto al niño que hay en mi. Para nada. Es darle tiempo al adulto que hay en mi para tomarse el descanso y ver como afrontar el cuarto de hora siguiente y mientras tanto delego la responsabilidad a quién me conoce mejor: mi niño interior.

Valdría la pena hacer cosas que no son propias, adecuadas y esperadas en un adulto (para los que como yo ya somos hace algún tiempo adultos) y darse tiempo para aquellas niñerías que podremos censurar en público y disfrutar en privado. Hay algo mórbido en todo ello pero no se que puede ser.

Si, vale la pena. Y si no lo creen, pues ni modo, todavía no estarán preparados para tomarlo en cuenta.