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jueves, 12 de mayo de 2016

Comprendiendo nuestra alma

Una vez que había creado las infinitas estrellas, la tierra con sus montañas, mares, bosques y todo tipo de animales, Dios, según la Sagrada Escritura, formó su obra culmen diciendo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se muevan sobre ella.” (Gen 1,27)

Nosotros somos dioses. Hechos a imagen y semejanza de Dios. Somos pedazos microscópicos, apenas una pequeñísima parte de un átomo probablemente, pero somos, en esencia, iguales a Dios. Somos sus iguales. ¿Cuál es la diferencia? Porque debe haberla para que nosotros voluntariamente rindamos adoración al ser del cual provenimos espiritualmente hablando.

Cuando nacemos, no físicamente, en el momento que denominamos fecundación, con la penetración del óvulo por el espermatozoide y antes de empezar la división celular, esta insignificante materia espiritual proveniente de Dios se inserta en ese pequeño conjunto de proteínas, aminoácidos y demás químicos orgánicos que luego evolucionaran para dar vida como la conocemos habitualmente.

1620850_1378721855730344_563137775_nY desde ese preciso momento, sin darse pauta alguna, por insignificante e imposible de mesurar, ese pedacito de Dios, que viene a ser nuestra alma, conciencia, ángel de la guarda o como gusten llamar, sólo tiene una y nada más que una intención, finalidad y anhelo: regresar a su origen, esto es, regresar a la fuente, que no es sino Dios mismo, en esencia y sin alteración. Pero claro, pese a ser tan pero tan diminuto (recuerdo lo escrito por Voltaire en su obra Micromegas “Oh, átomos inteligentes, en quienes el Ser Eterno se ha complacido en manifestar su habilidad y su poder, debéis sin duda gozar de alegrías purísimas en vuestro globo, puesto que, al tener tan poca materia y parecer todo espíritu, debéis emplear la vida en amar y pensar, que es la verdadera vida de los espíritus.”) se da cuenta, perfectamente cuenta, de que no puede razonar, ni comunicarse, con el ser que esta en proceso de evolución y maduración. Aún cuando nace, luego de casi 9 meses de continua evolución, ve, con tristeza, de que el grado de cognición es virtualmente cero, donde únicamente el conjunto de instrucciones primitivas conocidas como instinto, es lo que gobierna a ese ser vivo.

Y empieza una lucha, una verdadera, permanente e incansable lucha, primero por hacer notar su presencia al ente vivo, para luego buscar comunicarse con el, y, si hay éxito, terminar convenciéndole de que camino hay que seguir para que ese espíritu pueda regresar a su fuente.

Y es que Dios no condiciona, siempre da libre albedrío. El anhela que sigamos una senda apropiada para que, al terminarla en este mundo, tengamos un espíritu lo suficientemente fuerte y formado como para que sea digno de regresar e ingresar nuevamente en la dimensión que es en si mismo el Dios que conocemos. Y esto es porque nuestras acciones, razones por las que las hacemos y nuestra fortaleza, como también nuestras debilidades, vamos, la suma de toda nuestra vida, minuto a minuto, segundo a segundo, determinará, al final de la misma, si hemos obrado para bien, con bien y por el bien.

En teología lo denominan, en forma simple, el proceso de conversión, que según los sacramentos, se inicia con el bautismo. Pues la verdad es que así es para los católicos, pero en la práctica, Dios esta en nosotros, con o sin bautismo. Dios no necesita “activarse” con un ritual, el esta dentro nuestro como un pedazo de carbón bajo constante presión esperando poder convertirse en un diamante en bruto, sin pulir, para al finalizar el ciclo de vida, ser un diamante sencillo, pulido y perfecto.

Y es con el paso de los años, cuando nuestra conciencia e inteligencia se desarrollan, que entramos en conocimiento del lado espiritual. Algunos lo cultivan, otros lo hacen una forma de vida, pero otros simplemente lo ignoran. Por cierto que cuando nuestro espíritu se hace notar, empiezan los cambios. Más aún cuando logramos escucharle. Nosotros le llamamos fe, devoción, entrega, compromiso, amor. Como sea, toda nuestra vida, desde que siquiera sentimos su presencia, buscamos ayudarle para que al finalizar nuestro periplo en este mundo, ese espíritu sea lo más puro y parecido a un diamante.

Porque si obramos equivocadamente, aislándonos en egoísmos, debilidades, sensibilidad selectiva, lejos de darle la presión necesaria a ese trozo de carbón, lo dejamos más bien arder sin que pueda convertirse en un diamante en bruto, y capaz, teniéndolo así, como diamante en bruto, lejos de pulirlo, lo trozamos innecesariamente por la falta de compromiso, entrega y continuidad.

No necesitamos seguir un decálogo de principios, instrucciones de buen vivir, ni someternos a normas y preceptos santos. Simplemente debemos hacer lo que por naturaleza hacemos como seres vivos: vivir y dejar vivir. Carlos Brandt dijo “El hombre es el único ser que mata y devora a sus hermanos sólo por vicio, pues hasta las alimañas cuando matan lo hacen por necesidad.” Nosotros sabemos bien lo que es bueno y lo que es malo. Esta en nuestros genes. Somos parte de este mundo y no es el mundo el que es parte nuestra. Si obramos bien, aún con los deseos, placeres y anhelos de mejor vida, comodidad y lujos, si pese a todo, obramos bien, tendremos una oportunidad de que nuestra alma regrese al origen.

Pues el infierno como lo entendemos, no existe. Pero como concepto si, pues ¿que peor castigo puede infringírsele a un ser cuya única finalidad es regresar al hogar, que cerrarle por siempre las puertas?

viernes, 13 de noviembre de 2015

Crecimiento

crecimiento

 

Este es un tema recurrente. Lo sé. No es novedoso, y también estoy consciente de ello. Pero, si una temática se mantiene en el tiempo, creo, puede ser o bien porque es interesante y vale la pena su persistencia en el tiempo, o bien es un tema que es muy utilizado y valorado en el momento de buscar una salida hepática, minúscula o mayúscula, de sentimientos, frustraciones, rabias, odios y cualquier otro tipo de emoción que nos saque de balance. Pues sólo las emociones fuertes hacen eso, y aún así, el amor, misericordia, compasión, caridad, confianza y demás, aunque vengan en oleadas como tsunamis abrazadores, no logran el desbalance que una emoción contraria logra.

¿Consideras que crecer, como persona, miembro de la sociedad y en instancias personales, se puede mesurar por signos externos? Veamos, si alguien tiene casa propia (no departamento), con jardín, esposa/o, hijos/as, mascota/s, auto/s, bienes inmuebles, muebles, artefactos, colecciones, dinero en el banco y en posesión personal, ropa y accesorios, todo ello no sólo en la justa medida sino con un pelín de extra, definitivamente estamos ante una persona que ha logrado algo mucho, pero mucho más que significativo en su vida. Ahora viene la temática recurrente ¿y en lo espiritual? A principios de año, el que era nuestro vicario en la parroquia La Encarnación, el padre Pablo Augusto Meloni Navarro, en una de las misas de las 8 de la mañana de los lunes (en ese entonces era el horario de la única misa del día, hoy es a las 7 de la noche), durante su prédica dijo “quién tiene a Cristo en su vida, se le nota”. Fácilmente podemos deducir las formas en que se notaría ello: bondad, buen trato, entrega, devoción, estar siempre a disposición de los demás, servir, etc. Sin embargo, y buscando fusionar ambos puntos, el material y el espiritual ¿somos capaces de verdaderamente valorar nuestro crecimiento?

No se puede prescindir del aspecto material, para bien o para mal. Yo creo que es mucho más para bien porque nos permite, constantemente, marcar la distancias prudentes y necesarias entre el anhelar algo y el ambicionar excesiva y vehementemente algo. Aprender a que no todo lo conseguiremos y que no todo se hará como deseamos, es una de las tareas más complicadas y persistentes en nuestra vida. Y lo es porque, creo, muchos asumen que “conformarse” implica ceder, darse por vencido, demostrar debilidad y fragilidad. Hay dichos tan conocidos como “lo último que se pierde es la esperanza”, “retroceder nunca, rendirse jamás”, “morir luchando” y similares, que bien utilizadas son excelentes arengas, pero, ¿acaso han escuchado frases como “acepta las cosas y resígnate”, “estate quieto que es lo mejor”, “acepta que no podrás lograrlo”, “olvida esa meta y sigue tu vida”? Probablemente no, o capaz si y las han rechazado porque no son buenas ni útiles.

Entonces, ¿cómo podemos medir el crecimiento propio? Pongamos las cosas en perspectiva y procurando ser imparciales. Se sostiene que cuando uno acepta a Cristo (u otra dependiendo la religión que uno profese, ya que aún los agnósticos y ateos, que sostienen no creer en Dios alguno, creen en ello mismo, en la libertad de no tener que depender ni proceder de deidad alguna), la vida de uno cambia. Y en la práctica parece ser así: las cosas van mejor, uno esta más tranquilo, hay prosperidad, hay felicidad, siempre cuotas de problemas, dolor, desengaños, frustraciones, pero el balance empieza a mantenerse recurrentemente positivo. Va bien en pocas palabras. Sin embargo ¿no puede ser esto simplemente un reflejo, una reacción o consecuencia de una actitud mental? Los milagros no sólo puede suceder de manera “escandalosamente anti-naturales” como son la multiplicación del pan y pescado que contraviene leyes de la naturaleza y física (y otras más que seguro no consideramos de momento), las resurrecciones, las sanaciones de enfermedades como la lepra, sangrados, la curación de parálisis, ceguera y sordera. Los milagros también ocurren de manera cotidiana, silenciosa e imperceptible, esto según los catequistas más serios de todas las religiones existentes.

Y al fin de cuentas, ¿cuánto depende de nuestra actitud mental para que eso suceda? Curiosamente, una de las frases atribuidas a Cristo versa “ayúdate que te ayudaré”, esto es, ponte en acción para que yo pueda ayudarte, no esperes que todo venga “caído del cielo”. Si uno se pone en acción, si uno acepta y promueve cambios, entonces algo sucederá.

Y es ahí donde podemos, al fin, establecer un crecimiento. Podemos no tener ni un cobre, no tener bienes, ni familia, ni mascotas, ni ropa nueva, ni electrodomésticos y pasar navidades sin regalos, ni cena abundante y ni siquiera de un tronco navideño por no decir un árbol navideño. Podemos ser realmente pobres, y aún así, seguir creciendo, y no precisamente por el lado espiritual. En la UNER (Unión Eucarística Reparadora) me enseñaron el significado de la palabra “conformarse” y que no es la asociada, por sinónimo, a resignarse. Conformarse significa “ser uno con Cristo, formarse con Cristo, unirse a él”. Esta actitud, de evitar simplemente resignarse ante las adversidades, si es bien entendido, verdaderamente libra a uno de una carga, capaz, la más pesada de todas. Yo tengo un dicho, de antes de aprender esto último: “Todos los problemas, sin excepción, tienen solución, pero no siempre la solución es de nuestro agrado”. Cuando uno comprenda verdaderamente que esto es, y no porque lo diga yo, una ley universal que esta de la mano con las leyes físicas, que se dan si o si, si en verdad logramos comprenderlo plenamente y no buscamos torpemente ser más que el destino o la vida misma, entonces podremos recién marcar un punto de partida para nuestro crecimiento.

Yo no tengo esposa, hijos, bienes, dinero, trabajo, cuido a mi madre las 24 horas del día los 7 días de la semana y los 365 días del año, asisto a misa diaria, y desde noviembre del 2014 en que empecé a ser lector de misas dominicales, hoy soy también monitor, acólito y seré pronto formador en la UNER, y muy probablemente catequista y ministro de comunión. Y si lo he conseguido y consiga no será de gratis. Entonces, es que algo ha pasado en mi vida, y ahora que estoy terminando de escribir esta publicación, me doy cuenta de que he ido creciendo sin darme cuenta porque aún estoy apegado a los bienes materiales, porque veo que no tengo esposa, hijos, bienes, dinero, trabajo, etc. pero, y esto es lo interesante, al menos para mi, soy feliz. No me mal interpreten, anhelo todo lo antes mencionado, pero la alternativa de no tenerlo ya no me asusta ni me preocupa como antes. ¿Confianza en Dios, verdadera fe, una conversión sólida y continua? No lo sé, en verdad. Ayer jueves, luego de meses, leí las 2 lecturas (primera lectura y salmo) y acolité en la misa de 7 de la noche, porque simplemente no había nadie de liturgia presente. Meses atrás, me hubiera sentido orgulloso, ayer me sentí bien, claro, pero también triste porque constaté, una vez más, que los de liturgia tienen muchas cualidades, pero la preocupación verdadera, la de velar por la misa en si, no la tienen. Si, da pena, no lástima. Y para nada sentí ese orgullo, pues sólo sentí que hice lo que debía hacer.

Esto es para mi crecimiento. Esta es mi vida y no me arrepiento de nada que hice porque ello podría condicionar, de prescindir de algo hecho, la clase de persona que soy. Hoy siento orgullo de ser como soy.

sábado, 6 de junio de 2015

O estoy en gracia de Dios, o a Dios le hago gracia

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Eso suelo decir de vez en cuando. Pero como sea el asunto, es claro que el señor no sólo me observa como observa a todos sus hermanos, hijos, miembros de su rebaño o como gusten verlo o interpretarlo, sino que lo hace complacido porque de alguna forma he logrado capturar un poco más su atención. Y no soy santo ni tengo madera de uno ni pretendo serlo. Lo mío no es terminar en una estampita. Han pasado cosas estas semanas que han implicado pruebas de carácter, no precisamente para afrontar los problemas, sino para no dejarse vencer por ellos. Uno fácilmente es presa de la desesperación y cuando ve que la solución es gastar dinero, y encima dinero que no es de uno, y que dicho gasto lo ocasionó una imprudencia de uno, es duro y difícil no sentir el peso de un castigo sobre los hombros.

O cuando un simple accidente doméstico hace peligrar la alimentación de mi madre, en vez de maldecir, cuestionar y pedirle cuentas al señor, tomo las cosas con calma, no con resignación, sino con calma pues creo que he empezado a conformarme con el señor. Y conformarme no en el sentido y definición de “aceptarlo y ser conformista” sino en un sentido más etimológico: estoy conformado con el señor porque estoy unido a el, “con forma” de él en mi vida. Ok, esto es muy evangélico y algo cursi, me volví cucufato o fui tocado por alguna variación sectaria del catolicismo. No, nada de eso. Los cambios que se han dado, se han dado no por voluntad propia, no por metas trazadas, que las hay, sino porque en algún momento, sin yo darme cuenta de ello, dejé realmente que el de arriba haga lo que dicte su voluntad en mi vida, y aún así, tener siempre el control de la misma gracias al libre albedrío.

El libre albedrío se define como la posibilidad de decir no o de tomar otro rumbo contrario a la voluntad del padre. Es así de simple: o nos dejamos guiar por el como padre que es o le damos la contra. Los hijos naturales hacemos eso. Nuestros padres, hasta cuando nos ven ya adultos y con hijos (nietos para los padres) buscan y seguirán buscando lo mejor para uno, aconsejándolos, reprendiéndolos y enseñando. Si el hijo decide hacer caso o al menos tomar sinceramente esas palabras, es cosa de el. Yo en algún momento, reitero, dejé que mi vida y cuerpo le escuchen subconscientemente. Y vamos, no mejoró la situación laboral, económica, de salud y demás, pero si hay paz. Eso es mucho más importante.

Y es que pese a que han sido unos días, los de las últimas 2 semanas, complicados y de sensaciones limitantes nada agradables, hoy me siento feliz. Y eso vale.

jueves, 7 de noviembre de 2013

¿Será posible hacerlo?

Bueno, aclaremos algo: no pretendo nada personal sino simplemente compartir un grupo de ideas que han dado vuelta en mi cabeza mucho tiempo. Tal vez no sea el único al que se le ha ocurrido esto, y capaz otros hayan escrito al respecto. Pero como sea, lo publicaré y si alguien lo puede llevar a cabo y resulta, me quedará la satisfacción en silencio de saber que todo empezó aquí, en este blog, en esta publicación.

¿Que se puede o debería de hacer con el fútbol peruano para que pueda tener una opción de mejoría? Pues el consenso general es que se cambien las bases y no sólo las administrativas sino la que da formación a los jugadores. Esta es mi propuesta:

Del torneo

  1. Que empiece en el mismo mes en que empiezan los torneos en Europa.
  2. Que la segunda división tenga igual cantidad de equipos que la primera.
  3. Un torneo simple, ida y vuelta, sólo 2 ruedas.
  4. Actualmente los 3 primeros van a la Copa Libertadores y del 4to. al 6to. a la Copa Sudamericana. Ideal sería que sólo los 2 primeros fueran a la Libertadores y que el 3ro. y 4to. a la Sudamericana. Eso con la idea de evitar papelones con equipos que no tienen nivel para la competencia internacional.  También al limitar los cupos a 4 hará, al menos, más competitivo el torneo y no sólo “arañar una copa” como muchos equipos hacen para salvar algo la economía con el ingreso por la única etapa en que por lo normal participan.
  5. Cancelar la Copa Perú como esta concebida actualmente y convertirla en un torneo como La Copa del Rey en España, La Copa de Italia en Italia o la FA Cup de Inglaterra, donde los de primera juegan contra los de segunda en un todos contra todos. De ahí, se premiaría a los 2 primeros lugares de esta forma:
    1. Si el campeón es de 1ra. división se le da el derecho de asistir a la Copa Libertadores como 3ro. siempre y cuando al terminar el torneo de 1ra. división ese equipo quede entre los 3 primeros. Si queda del 4to. puesto en adelante, jugaría un partido definitorio con el que haya ocupado el 3er. puesto. Si al finalizar el torneo de 1ra. división queda 1ro. o 2do. entonces el sub-campeón de la Copa Perú definirá con el que quedó en 3er. lugar el cupo a la Libertadores.
    2. Si el campeón es de 2da. división se le da el derecho a ocupar una de las plazas de ascenso a la 1ra. división. Sin embargo, si al finalizar el torneo de 2da. división queda en 1er. lugar, el sub-campeón de la Copa Perú siempre y cuando sea de la 2da. división jugaría un partido definitorio con el que ocupase el 2do. lugar en el torneo de la 2da. división. En otras combinaciones no pasaría nada.
  6. Los equipos que participan en la Copa Perú conformarían un torneo regional que daría ascenso únicamente a la 2da. división, ya no al torneo de primera división. Será un camino más largo pero al menos podremos mantener un orden más justo y sobre todo lograr que el torneo de 2da. división sea más competitivo al tener a equipos más fuertes.
  7. El torneo de reservas se mantendría igual y deberá de tener tantos partidos como los de 1ra. división.
  8. Todos los equipos de 1ra. y 2da. división deberán de tener un equipo competitivo sub 20 para disputar un torneo sub 20 con la misma estructura que el torneo de reserva.
  9. Sólo se permitirá contratación de jugadores extranjeros para los equipos de 1ra. división.
  10. Los equipos de 2da. división tendrán que incluir en su equipo titular no menos de 5 jugadores juveniles y también tendrán una norma equivalente a la “bolsa de minutos”.
  11. La 2da. división debe ser exactamente igual que la primera en cuestión de normas y organización, con la diferencia de que los equipos que suban a la 2da. división tendrán todo 1 año para adecuarse institucionalmente, así como los de 1ra. deberán de ser solventes con un mínimo básico.

 

De los equipos

  1. Los equipos de 2da. división deberán de realizar un depósito de garantía que cubra el 100% de sus obligaciones contractuales. Puede ser inmuebles o créditos, lo que sea, y en una entidad financiera de prestigio como el BCP, el BBVA, Santander, Interbank.
  2. Los equipos de 1ra. además de la condición previa deberán de ser si o si empresas, ya no entidades sin fines de lucro.
  3. Durante un periodo de tiempo estimado para la re-estructuración del fútbol peruano, los equipos tanto de primera como de segunda división deberán de tener un límite porcentual de inversión para la contratación de jugadores extranjeros y también un límite porcentual para el pago de planillas, con la finalidad de evitar endeudamientos a corto plazo. Esto es que se le permitirá hacer contrataciones equivalentes a un máximo del 50% de su capital declarado o del valor de la institución (como sea el caso, no entro en tecnicismos porque no los conozco), de suerte que el el equipo A tiene 1 millón de dólares como valor, sólo podrá contratar jugadores hasta por un monto de medio millón; si el equipo B tiene 600 mil dólares de capital o valor, sólo podrá contratar jugadores hasta por un máximo de 300 mil.
  4. Se pondrá límites de edad para los jugadores que participen en equipos de 2da. división para abajo con la finalidad de evitar que jugadores veteranos ocupen plazas de potenciales jugadores jóvenes. Para que los jugadores veteranos puedan seguir en actividad (todos necesitan del trabajo) puede crearse una liga paralela como un torneo de reservas para los de 2da. o algo así.
  5. Se mantiene la especificación de máximo 3 jugadores extranjeros en el campo
  6. Se impondrá que alinien en el 1er. equipo 3 jugadores juveniles (de la categoría apropiada)
  7. Se mantiene la denominada Bolsa de Minutos, haciendo un reajuste a la cantidad de minutos reduciéndolos apropiadamente para mantener equilibrio con lo mencionado en el punto anterior
  8. Los jugadores nacionalizados se contabilizarán como jugadores extranjeros siempre. Esto con la finalidad de promover y apoyar el surgimiento de nuevos valores (consideremos que en los últimos 40 y tantos años han habido 3 arqueros nacionalizados, a saber, Quiroga, Valerio e Ibañez, así como la participación de Julinho)

Reitero, simplemente son ideas. Algunas las he escuchado en programas deportivos así que no creo ser para nada original, pero espero poder estar aportando una que otra idea. Eso es todo.

martes, 12 de marzo de 2013

¿Es para asustarse?

Veamos…

ONPEEn el 2000, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, quedaron como contendientes Alberto Fujimori y Alejandro Toledo. Ganó Fujimori.

En el 2001, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, los que quedaron como contendientes fueron Alejandro Toledo y Alan García. Ganó Toledo (que había perdido la anterior elección presidencial).

En el 2006, otra vez en la segunda vuelta, quedaron como contendientes Alan García y Ollanta Humala. Ganó Alan García que había resultado perdedor en las elecciones anteriores.

En el 2011, nuevamente hubo una segunda vuelta y los contendientes fueron Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Ganó Humala que fue el que perdió las elecciones anteriores.

Ahora, en el 2016 ¿será el año de Keiko Sofía Fujimori? No es broma, los resultados están ahí presentes. Desde el 2000, quién pierde las elecciones las gana en las elecciones siguientes.

sábado, 17 de noviembre de 2012

¿Amar es un pecado?

Veamos, yo soy católico y practicante en gran medida. No soy un fanático religioso ni mucho menos. Sin embargo hay cosas que no logro entender aún de la religión católica. Estoy de acuerdo en el sentido de que el matrimonio religioso debería de ser para toda la vida, pero la realidad es que todos, salvo algunas excepciones, llegan frente a un sacerdote deseando que esa unión sea para toda la vida. Pero la realidad es que no todos lo logran. Y aquí viene lo que no comprendo del todo. Si uno, como yo por ejemplo, está divorciado pero el matrimonio religioso no ha sido anulado, si tiene una pareja sentimental con la cual tiene relaciones sexuales, algo muy normal por cierto, esa persona estará impedida de comulgar, pues ante los ojos de la iglesia estaría cometiendo adulterio. Imagino que, aunque con menor rigor, igual criterio se aplicaría aún cuando no habiendo sexo aún, si hay una relación sentimental recíproca.

En pocas palabras, y sin ánimo de tergiversar el espíritu de la norma, si uno está divorciado pero no ha obtenido la anulación de su matrimonio religioso, no podrá tener pareja formal ni de ningún tipo sin perder su comunión.

En mi caso, si encontrará a una pareja ideal, nos enamoramos, tenemos relaciones sexuales de manera normal y sana, ¿estaría cometiendo algún tipo de pecado? Pareciera que sí, pero ¿entonces porque yo no siento que he hecho siquiera algo malo? Es porque amar a alguien sinceramente y ser retribuido en ello, además de la parte íntima, no es para nada algo por lo que sentirse mal. Sin embargo, una norma de la iglesia, que muchos (y me incluyo) no tomamos en serio, de que el matrimonio debe ser para siempre, hace presencia y se hace notar de una forma que no resulta fácil ignorarla.

Puedo y de hecho voy a empezar el trámite para solicitar la anulación de mi matrimonio. No sé si lo lograré. Y no es para poder tener sexo sin sentirme culpable (aún si pagara por ello obviamente no teniendo pareja estable o de algún tipo), sino para poder volver a tener una vida normal, donde no tenga porque someterme a una restricción o castigo por algo tan natural como amar a alguien. Veremos que pasa luego.

viernes, 22 de abril de 2011

Reencuentros

Hace poco más de 2 años, creo que en Octubre del 2008, se me dio por darle una sorpresa a mi madre y me aparecí en misa, la misa de los sábados. Pensándolo mejor no creo que haya sido

Octubre porque recuerdo haber vestido bermudas y para Octubre hace aún frío como para usar bermudas. Y desde entonces empezó un cambio. Empecé a ir a misa acompañando a mi madre, luego iba solo, empecé a buscar conversación con el padre Víctor y empecé a leer la biblia en la capilla, frente al santísimo. Hubieron muchos cambios. En el mejor momento, llegué a ir a misa diario, a misa de 6pm. Comulgué luego de muchos muchos años. Tenía charlas regulares con el padre Víctor, cada 15 días, los viernes de preferencia.

Me enamoré, más bien me ilusioné porque enamorarme enamorarme, lo que se dice enamorarme, no, no lo estuve. La relación terminó mal y para cuando terminó ya había dejado de ir diario a leer la biblia a la capilla aunque iba a misa los fines de semana con mi pareja. Luego de eso, hasta el día de ayer, habré hablado con el padre Víctor 2 o 3 veces. Hablo desde Diciembre del 2009 hasta el día de ayer.

Pasó mucho tiempo pero parece que nuevamente estoy cogiendo el rumbo que había tenido. No diré que fui tocado por Dios, aunque eso fue, como me dijo el padre Víctor “una vez que uno es tocado por el Espíritu Santo nunca más te deja”, pero si hubo cambios y bien marcados en mi vida.

Ahora, desde Febrero de este año, han habido cambios. He aceptado mi destino con lo de mi “enfermedad” y empecé a hacer cosas en la casa, limpieza y mantenimiento. Y se siente bien laborar toda una mañana y ver la cara de satisfacción de mis mamis y sobre todo ver yo los resultados de mi trabajo. Falta poco para tener toda la casa limpia, sólo quedan 2 habitaciones, los baños y la cocina, el resto ya esta limpio y esta para mantenimiento regular.

Tengo miedo. Voy para casi los 50 años, y tengo miedo. Pero dentro de todo es agradable recuperar algo de lo bueno que perdí en su momento. Reencuentros, eso también es parte de la vida.

viernes, 4 de marzo de 2011

Aspiro a ser un hombre sin genitales

No, no es una declaración de un prospecto de travestí o transexual, ni tampoco mariconería sin sentido y peyorativa barata. Vamos, lean y espero que al final comprendan el porque del título de este post. Los hombres, más que las mujeres, andamos mesurando todo en todo aspecto de nuestra vida. Sino veamos algunos ejemplos. En los documentales de Megaconstrucciones suelen comparar las edificaciones con otras, por ejemplo “se ha utilizado tanto cable de acero como para dar la vuelta al mundo 20 veces”, “si colocamos todas las vigas utilizadas en esta construcción podríamos ir y venir 10 veces a la Luna”. Si, mesuramos todo. Como con el gobierno del chancho de Alan García (entiéndase chancho en sus dos acepciones: gordura y la otra), en que decía “con el sueldo mínimo se pueden comprar 20 bolsas con pan; 3 sacos de arroz; 3 pollos grandes, etc.”. Si, aquí en este mundo, al menos, los hombres mesuramos todo (supongo que las mujeres también pero como que lo tienen más en reserva y la única expresión que les escucho cuando hablan de “una amiga” que esta regia y bien proporcionada es “esta maldita como está”).

hombre sin genitalesBueno, mesuramos todo como en las posiciones: títulos, ingreso económico, cantidad de casas, propiedades, autos, hijos, amantes, viajes realizados, pasaportes usados, etc. Todo es cuestión de mesurar y mesurar. Y claro, en lo fisiológico no puede ni de vaina haber excepción: TODOS los bípedos que tienen los órganos reproductivos expuestos y que andan en dos patas y además manejan un iPod o una laptop o un celular de última generación, pues todos ellos mesuran lo fisiológico: la altura, la masa muscular y por supuesto, las dimensiones del apéndice al que más de uno (y una) le llaman “el amigo”: hablo del pene.

Y ya que tocamos el tema, tan obvio por cierto, muchos pensarán "ya se nos viene otro artículo misógino, fetichista y chovinista” (muy de palabras rebuscadas pero bien utilizadas). Pues no del todo, diría más bien no del nada. Es claro que por alguna extraña razón, tal vez antropológica, los hombres medimos “nuestro valor, virilidad y carácter” bajo parámetros que tienen que ver en todo aspecto con mesurar y comparar. Hay dichos sabios y mal usados, por lo mucho que se dicen, de que “el tamaño no importa”, “el valor del hombre se mide en función a sus logros”, “uno vale por lo que deja no por lo que tiene”, etc. Ciertos son, no lo negamos, pero mucho suenan a consuelo barato debido, como dije, a que mucho lo esbozan como argumento para refrendar las tendencias “mesuristicas” (si es que el término existe).

Pero lo chistoso del caso es que en realidad la gran mayoría de la población, tanto femenina como masculina, tienden a tomar en cuenta ello, por lo menos desde su adolescencia hasta ya entrada en la edad adulta, digamos hasta los 40 más o menos. El tamaño, la cantidad, la amplitud, la duración, todo ello si no es tomado como sinónimo al menos si es tomado como parte de la definición de felicidad y éxito. Porque no se puede concebir éxito sin felicidad y viceversa. ¿O si se puede?.¿Puede una persona ser feliz sin tener éxito en la vida?. ¿Puede uno tener éxito y no ser para nada feliz?. Sabemos que para ambas preguntas la respuesta es si.

mujer sin genitalesLa virilidad dejó de ser ya un aspecto fisiológico para transformarse en un aspecto del tipo “se un hombre”, o “los hombres no lloran”, frases que aún hoy en día, en plena época del iPod, twitter, Linux, y demás representaciones de la tecnología cotidiana, son utilizadas como un dogma, como un precepto que si o si se debe seguir al pie de la letra, y mucho más allá de ello. Ya dije en una oportunidad que mi vida apesta (Balance de una vida no deseada) pero en verdad no cambiaría nada de lo vivido aún cuando un pequeño cambio represente una mayor cuota de lo que no tengo en la actualidad (lo que sea, el tema es libre). Y no es masoquismo. Cuando uno llega a un punto en la vida en que se ve, instintivamente por supuesto, obligado a evaluar la existencia, nos damos cuenta de que no importa los logros, los méritos, los bienes, las metas conseguidas, los tamaños fisiológicos, los reconocimientos, ni nada, si al final, luego de todo, uno se da cuenta de que, si pudiéramos trasladar todo lo demás, lo que queda, a una persona imaginaria, nos resultaría difícil o hasta poco agradable, compartir el resto de nuestra vida con ella. Yo hice eso: trasladé lo que queda luego de lo obvio, a una imagen femenina de mi mismo (también probé con una imagen masculina) y en ambos casos fantasee, planifiqué y procuré soñar despierto sobre como sería una vida en compañía de esa persona. Y al inicio no me agrado mucho que digamos, en una escala del 1 al 10 donde 1 es “ni de vainas, prefiero estar muerto” y 10 “sólo Dios estará ante que tú en mi vida”, saque un flaco 4.

Pasaron los años, como 4 más o menos. Ahora la evaluación es de 8. Y no es porque “bueno, total, otra no me queda”. No para nada. Ni tampoco porque la mortandad este tocando la puerta de mi casa recordándome que el vuelo se acerca y que hay que partir pronto. No, no es nada de eso. Simplemente que me tomé mi tiempo para conocerme y luego para ver si podía respetarme. Y si, me costó aceptar limitaciones, aceptar taras y estúpidas posiciones pseudo moralistas, me costó un montón aceptar dependencias y carencias. Pero al final comprendí que luego del humo y demás, por muy apestoso que este el ambiente, había, para sorpresa mía, algo que pudiera respetar en mi persona.

Y para eso no necesito mesurar nada de nada, ni virilidad que valga ni machismo que se exprese. Por eso es el título de este post: aspiro a ser un hombre sin genitales, pues aspiro a ser una persona que no necesita mesurar sus actos para poder respetarse, y que tampoco este pendiente de que si los demás te aprueban o no. La única aprobación que importa es la de Dios, luego la de uno y luego la de tu familia (madre, esposa, hijos). El resto, no es necesario. Y aún dentro de estos 3 grupos, dando por sentado que Dios siempre te aprobará aunque te cierre la entrada al cielo (no todos entrarán, eso lo sabemos), siempre serás su hijo o hija, eso no lo cambia nada, y dado que uno por lo general sobrevive a parte de su familia y la que queda aún puede estar en proceso de crecimiento, sólo te queda la aprobación de uno mismo.

Y si, para eso no necesito mesurar nada.

miércoles, 19 de enero de 2011

Cuando no hay nada más al fondo

Esto es, cuando uno toca fondo. Muchos hemos tratado de salir de ahí por nuestra cuenta y pocos son los que lo han logrado. Y lo irónico del caso es que todo se resume en una simple palabra que alberga muchas más palabras y significados que el implícito: disciplina. El simple hecho de levantarse y tender la cama o estirarla para que se ventile y en época de verano para que le de el sol y le de ese olorcito especial, hasta las prácticas más espartanas que rozan con las disciplinas tibetanas y otras similares del lejano y cercano oriente.

Y el truco, más que secreto, es que al menos una de las cosas que hagamos por disciplina sea de nuestro agrado. Y tener siempre presente que no todo se logra de la noche a la mañana. Esto no es como el obtener placer sexual por uno mismo que en cuestión de minutos se consuma y luego viene el relajamiento agradable. No. Esto toma tiempo. Y uno bien podría decir “hey, ¿y que de la paciencia?”. Por eso dije al inicio: la disciplina involucra muchas más definiciones y términos que el propio y obvio. La paciencia es uno de ellos. Repetir las cosas una y otra y otra y otra vez y no lograr percibir los resultados anhelados es frustrante y es el peor enemigo de la disciplina. Es el cáncer que debemos vencer. No muchos sobreviven al cáncer. Y no es tan sólo el cáncer lo que los mata sino los tratamientos que fuerzan al cuerpo, ya de por si debilitado, a llegar a extremos inhumanos. Una vez, la primera vez y en un comercial, vi Dr. House y no me gustó su frase “se vive con dignidad, no se muere con dignidad”. No me gustó. Me pareció inhumano y francamente estúpido. Luego estuve viendo la serie por otros motivos pero al final comprendí al personaje. ¿Morir con dignidad?. Eso implica que has aceptado que la muerte es el único camino abierto en tu horizonte. Aceptarlo con dignidad es una cosa, pero morir con dignidad es otra. Eso déjenselos a los guerreros y a los soldados.

Yo voy a morir. Eso es un hecho. La gracia es que no sea tan pronto. Pero no sólo depende de mi ni de los tratamientos ni de la disciplina. Les guste o no, depende de lo que comúnmente llamamos “suerte” y que en realidad es más bien “el destino”. Y no hablo de un destino en el sentido de que nuestra vida ya estaba trazada y definida desde la salida del útero materno. No. Me refiero por destino a aquella circunstancia para la cual nos preparamos inconscientemente toda nuestra vida y cuando llega esta en nosotros tomar la decisión: si o no. Ese es nuestro destino. Todos tenemos un destino y este implica dos cosas: un evento y una decisión. Nosotros tomaremos nuestra decisión. Correcta o incorrecta, eso dependerá de como nos hayamos preparado para ello. Algunos están conscientes de esto a temprana edad y por ende se van preparando, cultivando. Otros se cultivan y preparan instintivamente sin tener ni la más remota idea de lo que es el destino o lo que el destino les depara. Y hay algunos infelices que ni siquiera se preocupan por ello, viven el momento y al final, cuando se enfrentan a su destino, es para ellos una circunstancia más.

Voy a morir. No estoy preparado para ello, no lo he asimilado aún. No quiero asimilarlo, no me da la gana pues. ¿Por que debo asimilarlo?. ¿Por que carajo debo aceptar que mis sueños, mis fantasías, mis anhelos y demás mierda filosófica dicha para levantar el ánimo por los llamados life coach (francamente no los comprendo y casi ni respeto, y lo digo sin ánimo de ofenderlos) simplemente porque algunas células dentro de mi cuerpo dijeron “hasta aquí no más”?. Disciplina. Por eso es importante la disciplina. Hoy desperté con ganas de disciplinarme y me encontré como cuando uno se ganó un premio en que puedes comprar todo lo que gustes del almacén más grande y surtido del mundo y sin cronómetros pero con cierto límite de tiempo (no es vitalicio). Y simplemente uno piensa ¿y por donde empiezo?. Es como el chiste del jeque árabe que tiene un vasto harem cuando dice “se lo que debo hacer pero no se por dónde empezar”.

El secreto por el que cobran cientos de miles de miles los terapistas es tan simple que ofende el mencionarlo: simplemente empieza. Haz algo. Lo que te provoque. Si esta muy lejos de tu alcance entonces sabrás que equivocaste el rumbo y tomarás otro. Pero empieza. La vida empieza con un deseo, sigue con un llanto al nacer y termina con un suspiro al morir. Todo tiene un inicio y simplemente hay que iniciarlo. No tenemos un final, no es como el dicho “todo tiene un inicio y un final”. Yo no creo en esas patrañas pese a que suelo decir “nada es para siempre, ni la felicidad ni la tristeza; ni la riqueza ni la pobreza; ni el éxito ni el fracaso”. Podrán objetarlo o cuestionarlo, no me importa: es mi creencia, y eso, bien o mal, es lo único que me interesa, porque ¿saben?, el alimento vital para la disciplina es la consistencia. Si empezaste algo termínalo, pues si no puedes terminarlo entonces no estas preparado para la disciplina.

Pero si al empezar algo reconoces que es mucho para ti, no sólo has empezado con el pie derecho tu camino por la disciplina sino que eres de los pocos bendecidos (no se si yo seré uno de ellos, veremos más adelante) que una vez que empiezan no se detienen.

Hoy desperté con ganas de disciplinarme. Empezaré por lo básico, por lo obvio. Empezaré a buscar cual de las cosas que se que debo estar haciendo puedo hacer en realidad. No se si será tarde o no para mi. Tal vez este es mi destino.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Tradición, realidad y fantasía

Hay charlas y charlas así como hay dichos y dichos. Pero es claro que uno ve las cosas no sólo según el estado de ánimo con que se encuentre en el momento en cuestión sino también con la disposición. Y eso no quiere decir ser condescendientes. En estas fechas todos nos esforzamos por cerrar bien el año: los políticos haciendo las visitas que no suelen hacer en el resto del año a los asentamientos humanos y repartiendo regalos a los niños; la familia buscando tener al menos un día en que todos estén reunidos y tener una charla agradable; las tiendas ofreciendo todo a buen precio y con extras no siempre de buena calidad; la gente buscando aprovecharse del prójimo con engaños y ardides para poder sacarles algo de dinero y poder comprar (ojalá y fuera verdad) cosas para las fiestas. ¿Sigo?.

En el timeline de mi Twitter tengo a una congresista de la república que habla justamente sobre eso de visitar a niños y le pregunté que por que ahora y no siempre, y la respuesta fue lacónica y cruda (como algunas cosas deben de ser): no hay dinero, presupuesto. Es decir, sólo por las fechas hay que hacer algo para que todos se den cuenta.

falsedadY es que eso buscamos: la notoriedad tanto como el reconocimiento. No seamos hipócritas: todos necesitan reconocimiento de alguna forma, en alguna escala y con algún significado personal. Y lo buscamos en todas las formas posibles. El no encontrarlo es materia de tristeza y muchas veces de profunda depresión. Eso de la nochebuena esta sólo para aquellos que tanto no perciben la realidad como es en verdad así como aquellos que tienen un alto espíritu y disciplina mental que les permite ver todo en un contexto mucho más limpio. Esto es, sólo los niños, ancianos y sacerdotes tienen la gran y enorme ventaja de poder ver en la nochebuena el momento que debe ser no sólo por tradición o definición sino por concepción.

La nochebuena dejó de ser algo mágico y valioso para mi porque tanto mis decisiones como terceros se encargaron de quebrar la base, la magia y la esperanza en ella. No es nochebuena cuando faltan sentimientos y las personas que los promueven. Sin Mishka y sin Malú no puede haber una nochebuena; sin el respeto que debo de sentir por mi persona no puede haber una nochebuena. Pero el tiempo pasa, no se detiene ni por mi ni por el santo padre, ni por el chino de la esquina, ni por la vecina de al lado (que tiene muy buen cuerpo) ni por nadie. Tal vez ni por Dios porque si el tiempo se pudiera detener ¿cómo podríamos aprender de nuestros errores y aciertos?.

Las tradiciones existen. El detalle es que algunas se forma gracias a nuestros dolores. Pero no crean que soy la viva imagen del pesimismo y dramatismo casi teatral. No. Mis tradiciones están vigentes porque todo crecimiento implica adaptación te guste o no te guste. Ojalá tenga algún día la sabiduría de poder entender para que diablos sigo viviendo.

martes, 7 de diciembre de 2010

La vida en 60 minutos

Mis caminatas matutinas empiezan a las 4:50 a.m. y terminan a las 6:20 a.m. con mi bolsita con pan chavatta recién horneado. Mientras empiezo a caminar y llego a la panadería al regresar pasan poco más de 60 minutos. Muchos, sino todos, dedicamos algo de tiempo al día, sobre todo en privado o siempre en privado, a maquetar nuestra vida futura o inmediata mediante intrincadas conversaciones con uno mismo. Ya, ya….  mucho ruido y pocas palabras o muchas nueces y nada de ruido, como sea el asunto. Les cuento.

Tengo la costumbre de pensar en voz alta o hablar solo si se quiere ver desde otro punto de interpretación. Pero no son simples conversaciones sino verdaderos ensayos de posibilidades. Racionalizo las respuestas y situaciones de tal forma que, valgan verdades, pocas veces me he equivocado al “predecir” la reacción de alguien o los resultados de una situación dada. Converso con mis clientes, mi pareja, mis conocidos y desconocidos creando toda una historia unipersonal en varias voces. Y resulta útil como ejercicio mental. Pero ya me di cuenta de que no estoy solo en estas lides, esto es, no soy el único orate de Lima. Muchos, en silencio si son más discretos, piensan cosas empezando con la premisa “¿y si …. ?”. Y vaya ver uno las cosas que resultan con este tipo de ejercicios mentales a veces no tan sanos.

La vida de uno se construye y termina fácil en una hora en privado. ¿Cómo sería si tal persona me acepta en HI5 y luego la conociera y tuviéramos una relación?.¿Cómo sería si encuentro el cliente ideal y tengo que enfrentarme con un gerente que ignora totalmente el tema de Internet o es de los que busca las 3b de los negocios (bueno, bonito y barato)?. Inclusive he meditado sobre como reaccionaría y que diálogos podrían darse si mi ex-esposa me llamara o una de mis ex-parejas lo hicieran. Inclusive si mi ex-mejor amiga (sorry pero fue la decepción más grande de mi vida) llamara….. aunque aquí fue más simple la solución.

Si tuviera dinero. Creo que es un tema recurrente y simplemente la más usada sin lugar a dudas. Hubo un tiempo en que imaginaba que caminando por Jesús María, por un edificio de habitaciones, escucharía una discusión y de pronto alguien lanzaría un canguro (una mochila personal que se pone al cinto) llena de billetes (dólares, soles y euros) perteneciente a un cambista informal y que cae cerca mío o delante mío. Yo lo tomo y al toque tomo un taxi y fugo de la zona. Y claro, ver en que invertir: guardar un poco para “pan pa Mayo”, arreglar la casa, cubrir todos los gastos de alimentación, medicina y salud de la familia, una PC de escritorio con una configuración “monstruosamente Hi-Tech” y una nueva laptop (tal vez una Mac adicional), arreglar mi piano y adquirir uno de cola (de segunda cuestan $2,500.00 promedio), adoptar perros (una pastor alemán y una pekinesa) y luego…..  nada, luego nada creo.

Si, soñar es rico, lindo, bonito y es gratis. Peligroso es quedarse en los sueños. Pero rico es también, así como salir a caminar de madrugada luego de evacuar los intestinos y pasar por la ducha, el pensar en las cosas que se podrían dar si se cumple el “y si” de toda premisa.

Si, es rico caminar de mañana bien tempranito.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Mal de muchos consuelo de tontos o Alegría de muchos envidia de todos

Aceptémoslo: si vemos al vecino, al amigo, al hermano, al cuñado o a un extraño en la televisión teniendo su cuota de felicidad real, no ficticia, nos entra unas ganas de mandarlo bajo tierra siempre y cuando o no estemos satisfechos con nuestra vida o realmente nuestra vida no es lo que hubiéramos deseado de niños o adolescentes siendo ahora adultos.

La-falsedadMucha gente, y no sólo en Perú presumo, aprovechan las fiestas que vienen para, literalmente, votar la casa por la ventana, teniendo en cuenta de que por “casa” hablamos de la mente y vida de uno y por ventana nos referimos a una salida “temporal”. Si, con la fiesta, los regalos, los sufridos pavos, el clásico panetón (al menos aquí en Perú) buscamos maquillar un casi fin de año de forma tal que las fotos o vídeos de ese día sean lo suficientemente adecuados como para presentarlos en sociedad y dar la impresión de que “caray, que buen año tuvimos”. Si, claro, así de fácil son las cosas y por eso la felicidad abunda en nuestro mundo.

Y ni que decir de la fiesta de fin de año, todo un evento. Si buscamos un motivo para simplemente relajarnos casi irresponsablemente, este es el momento. Empiezas un año y lo terminas al año siguiente. No hay restricciones. Todo puede pasar. Las resacas no son un freno y ni un aviso de lo que no deberíamos estar haciendo, sino un simple precio módico que bien podemos sacar adelante. La tarjeta de crédito de nuestra salud es bien servida y utilizada (claro, por parte del banco si me dejo entender) y no nos importa las cuotas o intereses a cubrir, la cosa es divertirse. Y si bueno fuera que la diversión estuviera aislada, cosa imposible cuando se trata de fin de año, y sin querer agriar la fiesta a los que bien ganado se tienen el evento, como dije en el título de este post, “alegría de muchos envidia de todos”. Reitero: exentos están los que bien ganado o no llegan a tener la vida que siempre desearon o al menos estar satisfechos con su vida.

¿Y que es estar satisfecho con la vida?. Muchos dirán, desde sus púlpitos de madurez y años vividos “que es la consumación de los logros a través de sacrificios y sabias decisiones”. Si claro, y seguro Maradona no metió el segundo gol a Inglaterra con la mano. No jodan. El más común y silvestre de los homos sapiens evolucionados y alienados dirá que se mide por los bienes y logros: casa, auto, familia, hijos, hipotecas, trabajo, título, cuenta bancaria, viajes, amante y si es posible estar exento de sobrepeso, canas y arrugas. Díganme que no es así. No, en serio. Díganme que no es, palabras menos, letras más, el concepto que la gran, pero gran mayoría de personas tiene sobre lo que es tener una vida que le haga sentir a uno satisfecho.

sonrisaAh claro, pero bien dirán, luego de pensar lo primero, que lo que importa es lo de adentro no lo de afuera. Es como ese misterio, al menos para mi, que se da cuando veo por la calle a una mujer sumamente atractiva, una modelo, un “mujerón” como decimos aquí en Perú, de pareja de un tipo que francamente no ha sido nada agraciado y ni de asomo calificaría como modelo de ropa interior masculina para gorditos de la marca más olvidada, es decir, “la bella y la recontra bestia”. Y sin embargo ella esta en verdad muy enamorada de él. Y no es por el billete, eso esta claro (salvo que sea de ese tipo de millonarios excéntricos). O la gran frase “el tamaño no importa”. Ja, si claro, como no. Como sea, se bien que meditándolo dirán que la satisfacción de la vida de uno esta en cosas como el sentirse bien con uno mismo, el no reprocharse muchas cosas, el más que simplemente aguantarse….  el ser una buena persona en resumen. ¿Cuántos somos realmente buenas personas?. Veamos, todos envidiamos, odiamos, deseamos el mal a alguien, mentimos, robamos (en cualquier modalidad), somos indiferentes, somos cínicos y sobre todo somos falsos (más que nada en las iglesias, si lo sabré yo).

Y ya que toqué este último punto una anécdota. Hace 2 semanas mientras esperaba a que el padre Víctor me atendiera, había una señora X dentro de un salón con varias personas hablando de Dios y todo eso, predicando y haciendo vida de parroquia. Una amiga entró y le dijo que Y quería hablar con ella y X salió diciéndole a su amiga mientras iba a ver a Y “que jodida es Y, ¿ahora que querrá esa?”. Y cuando X encontró a Y dijo “Y de mi vida, corazón, ¿cómo estas tesoro?”. Luego que X e Y hablaron y se despidieron, al pasar por mi lado X le decía a su amiga “¿viste que jodida y pendeja es Y?, solo sabe joderme la vida”.

La cuestión es que para discernir si somos o no buenas personas necesitamos solamente una cosa: transparencia. No honestidad, no fortaleza, no sinceridad, sino simple transparencia. Con ella podremos ver todo y nada escapara a nuestro escrudiño. Tal vez no nos guste lo que veamos, tal vez algo nos guste.  ¿Lo han intentado alguna vez?. Muchos declinan y prefieren especular con el resultado. Flaqueamos y tratamos de torcer la realidad y terminar siendo “buenas personas” a toda costa. Yo no se si seré buena persona, pero me gusta creer que lo soy. No me atrevo a ver mi interior aún. Tengo miedo. Sólo se que, como en los últimos años, las fiestas me hacen recordar que, al menos de momento, la alegría no la cultivo, la tengo guardada. Vamos, ¿hay naftalina para guardar la alegría y que no se oxide o lo que sea?.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ecuaciones

El balance se da cuando en todos los segmentos distantes de un centro se ponen de acuerdo y nadie tira para su lado y todos están en armonía. Es una definición muy simplista pero real de lo que es el balance. No hablo de leyes físicas ni morales, simplemente hablo de un balance. Y cuando este balance sólo esta en uno mismo, difícil no es identificar los segmentos a equilibrar sino el encontrar el centro en que todos se cruzan al menos una vez. Eso es difícil. Hay placebos, “caza bobos” que nos hacen creer que tenemos control de nuestra vida, que hemos logrado la armonía y por ende algún tipo de balance. Crédulos.

equilibrio

Las rutinas son el placebo por excelencia. Hay buenas y malas rutinas, como todo en la vida, así como hay buenas y malas personas, buenos y malos alimentos, buenos y malos programas de televisión y por supuesto buenas y malas películas. No es posible mantener la excelencia en todo, siempre se mete la pata y la joden bien, siquiera una vez en la vida, y esto es retórica pura pues todos sabemos que más de una vez la regamos. ¿Y cuál es el equilibrio, el mentado balance entonces?, pues que cuando hacemos una evaluación de nuestra vida vemos los aciertos, errores y omisiones (presas del miedo o de la ignorancia) y ahí vemos que somos muy creativos para justificar fallas, ensalzar logros e ignorar omisiones con la finalidad de que todo este calmado. Una tormenta puede agitar las aguas en la superficie pero bajo ella todo es calmo, así como en la superficie puede parecer un cristal y en interior haber corrientes tan fuertes que arrancarían raíces de ser posible.

Las rutinas nos dan seguridad, estabilidad, parámetros para medir el avance o estancamiento de nuestra vida. Y cuando estas rutinas son tan arraigadas en nosotros, pues ni cuenta nos damos que avanzamos ni tampoco cuán estancados estamos.

Yo no tengo equilibrio ni balance. La música me lleva a otro plano de la realidad, pero ahí no puedo vivir. No tengo balance ni equilibrio porque estoy incompleto. Y la ecuación, como toda ecuación, requiere una igualdad o resultado (que es lo mismo). Muchos dirán que tienen equilibrio y que su ecuación esta resuelta o despejada. Fácil es confundir la mente con ecuaciones. Recuerdo un chiste en que el dueño de una empresa le pregunta a un contador “¿cuánto es 2 más 2?” y este le responde “… ejem, ¿cuánto quiere que sea?”. así equilibramos las ecuaciones por lo general.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Las desilusiones nuestras de cada día

Si hay algo que es sumamente jodido aceptar es ser uno mismo el que se de cuenta del ridículo que uno ha hecho…… con sus sueños. Soñar no cuesta nada, eso dicen. Vaya mentira. Claro que cuesta cuando no se hace bien o no se maneja bien la situación soñistica. Cuesta orgullo y algo de dignidad. Claro, en silencio, nadie se entera, pero uno no se salva del acontecimiento. Les cuento.

En mi parroquia hay una secretaria bien simpaticona, en sus 30 diría yo, y bueno, le tiré ojo, pestaña y ceja como dice el dicho. Y bueno, sueños van, sueños vienen, pasé por el cortejo, el soñarromance, la intimidad (obvio pues), la pedida de mano, el matrimonio, etc. Soñar es rico en serio. Y no crean que vivía mis sueños, sabía lo que eran, se lo que son, y no les doy más importancia de lo que le puedo dar como ejercicio mental y emocional. Y claro, en el fondo uno se pregunta si se podría llevar a cabo, si se podría realizar. Un poco como el juego semántico de “que haría si me ganara la lotería”. Algo así.

Hoy al llegar a la parroquia para hablar con el padre Víctor la vi. La semana pasada no estaba porque estaba de vacaciones. Creo que se cortó el cabello pero igual me sigue pareciendo una mujer muy atractiva. Ya, no es una belleza de pasarela ni abundante en generosas proporciones de índole erótico pero es una mujer atractiva en verdad. Uno aprende a ver la verdadera belleza con los años y los que no terminan como viejos verdes (ustedes saben). Bueno, la miré, y pensaba “un poco más seriamente” como abordarla sin resultar muy evidente. De pronto ella salió con 2 celulares a la puerta de la parroquia, a la calle misma, buscando a alguien. Primero con un celular, regresó a su oficina y salió con 2 celulares. Regresó a su oficina. Y de pronto, apareció un caballero con 2 niños, una parejita, y la vi conversar con los niños de manera familiar. Bingo: es casada. De pronto “ya no me pareció tan atractiva”. Me reí con ganas de mi mismo mientras pensaba la ironía de haber sido objeto de un sarcasmo divino en casa del mismo Diosito. Claro, es un pensar, no un sentir.

Le siguen llamando “señorita” y por un instante pensé: ¿y si no es su esposo sino su hermano?. Resultado: más risas contenidas por mi ingenuidad. Como diría un buen sacerdote, “el señor se vale de caminos misteriosos para hacernos llegar su mensaje”. Para mi que arriba están en una reunión para celebrar la quemada de mi sueño. ¿Y saben?, yo me estoy riendo ahora mismo de muy buena gana. Es bueno soñar, en verdad que si.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Somos mejores gracias a Internet pero…

indiferenciaTodo esta bien: hay más conectividad, hay más posibilidad de hacer amigos, conocidos, parejas, negocios, trabajos, trampas, fraudes, robos, mentiras, catarsis, diversión, depresión, alegrías, penas, tiempo de calidad y tiempo desperdiciado. Todo gracias a Internet. Nadie puede refutarlo. Pero también es cierto que si bien todo esto y mucho más ha ido creciendo por el gran caldo de cultivo que se ofrece, la gratitud también ha encontrado cabida. Y si hay algo cierto en este universo, no importa de que planeta seas es que hay leyes verdaderamente universales que no importa como hayas evolucionado, que color de piel tengas o que manías y hábitos tengas: todos viven con estas reglas.

Una es que todos los problemas tienen solución. Absolutamente todos. Sin embargo, la solución no siempre es de nuestro agrado.

Otra ley universal es que todo viene en equilibrio y el asunto es saber balancearlo. Aquí le decimos, entre otras formas, el bien y el mal, el yin y el yang.. y por supuestos muchas otras combinaciones, sinónimos y adjetivos. Y uno de ellos es la gratitud y, claro está, la ingratitud.

Han desaparecido del universo de redes sociales y webs algunos que ofrecieron servicios interesantes, llenos de dinamismo, vitalidad, ganas y esperanzas. Y sin embargo se fueron sin pena ni gloria, nadie notó su falta, nadie hizo alguna acotación. Recuerdo cuando Facebook estuvo fuera de línea hace poco más de 2 meses me parece. Que tal escándalo. Esta todopoderosa red social no conoce lo que es respetar y prestar atención al usuario. No se dan cuenta de que todos los cientos de millones que su creador se ha embolsado en su cuenta bancaria se lo debe TOTAL Y EXCLUSIVAMENTE a gente como tú y como yo: usuarios comunes y corrientes.

Se fueron Vox, Koornk. Twine dejó de ser para convertirse (o ser comprado, lo ignoro) en Evri. Tal vez no marcaron lo que hoy en día es Facebook, Twitter, My Space y similares, pero estuvieron no poco tiempo y unieron no tantas personas pero si un número significativo. ¿Por que la indiferencia?. Digo, ¿acaso si no nos es útil o dejó de sernos útil entonces ya pasa a ocupar un lugar en la papelera de reciclaje o algo así?. Yo nunca voy a olvidar lo que Commchat representó en mi vida durante los primeros meses en que me conecte a Internet. Recuerdos. Eso somos de alguna forma. Al evocar nuestra vida, al evaluarla, todo es cuestión de recuerdos, pues de ahí proviene la experiencia. ¿Acaso descartamos recuerdos?. No, somos unos coleccionistas incurables que todo mantenemos guardado. Sin embargo, la gratitud, una de las virtudes más valiosas de todas es al mismo tiempo una virtud que acarrea uno de los defectos más sucios, increpables, asquerosos y repudiables de todos: la ingratitud.

¿Creen lo contrario?.